Parece que el tiempo no pasa y cuando te das cuenta ... zasss, ya es tarde . Llevo sin postear nada cinco años. Cinco años en los que han pasado muchas cosas, mucho trabajo ... mucho viaje ... Y todo ello ha llevado a tener menos tiempo para contar cosas para mi yo futuro.

Lo curioso es que casi nunca es el trabajo lo que se lleva el tiempo, sino el viaje que lo rodea. Una reunión de un par de horas puede costar el día entero: madrugar, coche, aeropuerto, los de seguridad, avión, taxi, hotel, jet-lag, comer algo rápido y a la cama. Si el destino está a seis u ocho husos, lo paso fatal durante un par de días al menos y justo entonces toca volver. Y al regreso, la lista de pendientes sigue exactamente donde la dejaste incrementada por lo que había que atender en la ausencia y los nuevos deberes que me haya traído del viaje.
Escribir aquí tampoco es solo teclear: hay que darle forma, revisar, dejarlo decente. Cuando el día ya está lleno, ese es el primer hueco que desaparece.
Solo por nombrar unos pocos de los destinos que he visitado por trabajo:
- Panamá
- Ámsterdam
- San Francisco (EEUU)
- Orlando (EEUU)
- Londres
- Bruselas
- Hannover
- Los Ángeles (EEUU)
- Brasil
- Eslovenia
- Shanghái
- Viena
- Lisboa
- Berlín
- Múnich

Hay nombres que se explican solos para quien trabaja en tecnología —San Francisco, Los Ángeles o Hannover, sede de la mayor feria industrial del mundo— y otros que son capitales de paso: Bruselas, Viena, Lisboa, Berlín. La lista mezcla ciudades y países, porque mi yo futuro ya sabrá en cada caso a qué ciudad me refiero.
Quince destinos internacionales en cinco años salen a unos tres viajes al año, y eso sin contar los nacionales que también se las traen, que desde Galicia casi cuentan como viaje internacional. Así que aquí estoy, cinco años después, con la libreta llena y el blog vacío.
Toca arreglar la segunda parte.
